Esta actividad ha sido realizada con mi compañera Ana María Cantador, pero veo necesario añadir también mi propia valoración personal a esta actividad.
En primer lugar, me ha sido de gran utilidad conocer el estudio de lo próximo para comprender por qué razón siempre vuelvo a casa por el mismo camino y es que he aprendido que el medio también tiene limitaciones. Cuando estudiamos esta rama de la geografía, pensé que las mujeres teníamos una limitación más a la hora de percibir el espacio pues también estamos condicionadas por el miedo que muchas sentimos cuando debemos caminar solas por la calle. En mi caso, empecé a pensar el motivo por el que seleccionaba siempre el mismo camino de vuelta y analizando esto, me di cuenta que era para evitar ciertos lugares donde se juntaban un grupo de adolescentes de mi barrio que me hacían sentir especialmente incómoda y por esta razón, siempre trato de evitar esa plaza sobre todo cuando es por la noche. También me di cuenta de que estaba dispuesta a tardar más en llegar a mi portal, si esto suponía evitar las zonas menos transitadas de mi barrio. Por lo tanto, la Geografía de la Percepción me ha ayudado a comprender que estas limitaciones personales han configurado un marco interpretativo del espacio que condiciona su uso. Por otro lado, también he aprendido que la elección de mi camino de vuelta a casa no la decido en función del medio geográfico real, sino de la percepción que poseo del mismo. Debido a esta última idea, a mi compañera Ana y a mi se nos ocurrió intentar demostrar cómo percibimos el espacio las mujeres teniendo en cuenta nuestras limitaciones por motivos sistemáticos del sistema patriarcal, analizando también las diferencias que existen de la percepción del espacio con los hombres.
En segundo lugar, el hecho de ser educadora en varias asociaciones de mi barrio, me ha hecho observar cómo las niñas utilizan el espacio de diferente manera que los niños y me gustaría mencionar a Marina Subirats pues la lectura Balones fuera (2010) me ayudó a comprender que existe un uso desigual del espacio tal y como ejemplifica la autora, “los niños son los protagonistas del espacio, lo ocupan, pretenden llenarlo, apropiárselo; es el escenario donde deben producir su protagonismo, afirmarlo […] No es así para las niñas. El espacio no les pertenece, no es su escenario. Lo usan para dirigirse de un punto a otro, en direcciones más precisas; no suelen invadir el centro del aula: como mucho lo atraviesan pero es más frecuente que se muevan por las zonas laterales”. Por ello, se puede afirmar que la desigualdad que se observa en el uso del espacio es el fruto de las relaciones de poder sexistas y patriarcales existentes. Me parece fundamental que los docentes tomen partido contra la indiferencia de género que existe en el sistema educativo para a la vez contribuir a la construcción de espacios coeducativos, garantizando un uso justo de todos los espacios.
A continuación, se inserta la actividad que hemos realizado.
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